Tribuna del Director 17 de Marzo 2014

Tribuna del Director 17 de Marzo 2014

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LOYOLA AGRADECIDO

La decisión que ha tomado el gobierno de la Compañía de Jesús en España de cesar la misión de este Colegio Mayor en Granada al finalizar el presente curso 2013-14 no deja indiferente a casi nadie; a la incredulidad inicial, unida a no poca perplejidad en nuestro entorno, se suma enseguida el sentimiento de pérdida y vacío. Baste para ello el ser mínimamente conscientes de la trayectoria y quehacer con que este centro universitario vuelve la vista atrás para constatar la influencia innegable hacia tantas personas como se han relacionado, compartido vida o han sido destinatarios de nuestros servicios en todo este tiempo.

Son a día de hoy un número imposible de personas las que han marcado, guiado y vivido desde sus comienzos hasta nuestros días este ilusionante proyecto. No quiero dejar de mencionar entre ellas a jesuitas como Alfonso Gisbert, Carlos Muñiz, Carlos García Hirschfeld, Restituto Méndez, Ignacio Maury, Antonio Navas o Ignacio Bertrán, todos ellos directores del Colegio en distintas épocas, con los que hoy comparto este insistente empeño de la Compañía de Jesús por hacer misión en la frontera de la juventud. Más cerca y más al pie de la obra, estuvo durante mucho tiempo el Hermano Antonio Martínez, administrador y alma del Colegio durante largos años, que ya pasó a otra vida en el año 2012, en que también nos dejó el P. Carlos G. Hirschfeld.

Tampoco quedan lejos en el pensamiento otros tantos jesuitas que han ido conformando las distintas comunidades del Loyola, estancias de más o menos duración, pero siempre presencia, dedicación y labor compartida; y cómo no, presentes siempre trabajadores, colegiales y amigos de todas las épocas y condiciones.

El Colegio Mayor Loyola atesora sobre todo una credencial humana de primer orden, y ha buscado durante sus muchos años de vida una meta irrenunciable a favor del crecimiento personal, el arraigo del valor del esfuerzo y compromiso, la convivencia, la excelencia y la defensa de la libertad de las personas y su propia dignidad, en un contexto evangélico que cree y crece en el amor de Jesús de Nazaret. No es difícil por tanto hacerse cargo del sentimiento compartido de tantos antiguos colegiales y amigos del Colegio, por cuanto esta pérdida refleja una sobrevenida orfandad intemporal, si bien con independencia del devenir, el Colegio y sus personas quedan prestos en la memoria y como exhorta el antiguo colegial Federico Moldenhauer, “vivo mientras exista un hálito de vida en uno solo de sus antiguos alumnos”.

Si las circunstancias económicas han estado presentes sin duda en todo el periodo de consultas y discernimiento previo a esta decisión, no es menos cierto que en nuestro caso han debido valorarse algunos factores más que han venido conformando durante los últimos cursos una separación cada vez más insalvable entre la realidad y el propósito y misión que fundamentó, hace ahora cuarenta y ocho años, la puesta en marcha de este extraordinario proyecto. Aún así, en palabras del Provincial de España, la decisión ha sido considerada sólo cuando tales factores se nos mostraron irreversibles, no antes.

Cuestionados sin duda por el convencimiento de ofrecer respuestas necesarias ante esta sociedad herida, compleja y complicada, tristemente indignada, aunque con una enorme fortaleza y capacidad de superación, somos conscientes de este compromiso y nos anima a diseñar de qué manera hemos de seguir haciéndonos presentes, y cuán importante resulta nuestra actuación ética, nuestra posición, opinión y divulgación; y cómo de importantes y vinculantes han de ser nuestras decisiones. Las fórmulas materiales pueden caducar o hacerse inviables, sin embargo las ideas perduran, y la juventud reclama seguir hoy haciendo misión por entre sus inquietudes y sueños.

Resultaría incompleta cualquier visión del Colegio Mayor Loyola sin mencionar al Colegio Mayor Jesús-María y a la Insitución que representa. Habría sido inconcebible nuestra andadura si no hubiéramos colaborado mutuamente desde el primer momento, extrayendo la potencialidad de nuestra vecindad física y espiritual. Todo lo bueno que se ha hecho en el Loyola comparte su éxito con Jesús-María, pues hemos compartido una misma misión desde la complementación, reflejando así la sintonía apostólica con que ambas insitiuciones miran y trabajan por la juventud, desde la raiz común de la inspiración ignaciana.
Francisco J.Ruiz Pérez - Provincial de España

Quiero concluir con las palabras del P. General de la Compañía de Jesús, con que se dirigía en el año 2012 a los responsables de obras universitarias de la Compañía en España y que resumen, sin haberse verbalizado antes así, toda esta vida de Colegio Mayor que hoy recordamos.

Con la máxima gratitud y amistad

Francisco Rodríguez

adolfonicolas